Desescalada de la cuarentena, desconfinamiento...¿Y ahora qué?

Actualizado: ene 30

Durante estas 6 semanas nos hemos preparado y casi adaptado a la cuarentena, a quedarnos en casa, casi nos hemos acostumbrado, sintiendo que el único lugar “seguro” es nuestra casa. Y esto mismo se lo hemos transmitido a nuestros niños.
Hemos buscado la forma de encontrar una rutina, como también metas y objetivos para poder sobrellevar el confinamiento. Hemos conseguido con mayor o menor suerte conciliar el teletrabajo, con las tareas escolares de nuestros hijos, consiguiendo en muchos casos encontrar un espacio o tiempo para nosotros mismos, intentando preservar nuestra salud mental y mantener cierto equilibrio. En otros casos se han magnificado e intensificado aspectos propios de cada uno: la hipocondría, el control intentando manejar y pautar la vida de los más pequeños de la casa, convirtiendo cada situación en un momento instructivo y de aprendizaje, o volcarse con intensidad maníaca al trabajo, hobbie u ocupación, sin darse tiempo a pensar en lo que está ocurriendo desarrollando una negación de la realidad, aferrándose a algo que dé estructura, una realidad paralela a la que ocurre de puertas afuera. Otros se han visto invadidos por el desgano y el desánimo, insomio y otras alteraciones de otras funciones vitales.

Pero sabíamos que este período aunque largo, incómodo, más o menos soportable para cada persona, tenía una duración, no sería eterno. Y aunque no sabemos cuándo, ni en qué condiciones, volveremos a salir a las calles y a realizar algunas actividades.

¿Y ahora qué?

Cómo volver a pensar en salir a la calle con libertad, sin la sensación que estamos infringiendo la ley o pensar en justificar nuestros desplazamientos. ¿Podremos salir a la calle con tranquilidad cuando la pandemia no está superada?, ¿Cómo imaginamos la salida de la cuarentena y la vuelta a la “normalidad”?.

La estabilidad, las seguridades y certezas ya no son posibles, la incertidumbre en relación a la salud, la economía, el futuro laboral, la duración de las medidas de confinamiento, etc están generando miedos, angustia, ansiedad, y cierta fobia social en muchos adultos y niños.

¿Qué podemos hacer?

Hablar con los menores y saber qué es lo que piensan, cuáles son sus verdaderas inquietudes y pensar en transmitirles cierta tranquilidad para no desarrollar o enquistar algunos comportamientos no adaptativos a la vida fuera de casa.

Dejar caer una realidad que conocíamos, hacer el duelo por lo anterior y dar lugar a eso nuevo que estamos empezando a conocer.

"Como imaginemos y pensemos esa realidad diferente, cambiante e incierta, nos ayudará a adaptarnos y a afrontar con mayor naturalidad los cambios a los que nos enfrentamos. Empecemos a pensar que tenemos por delante una nueva realidad y a aceptar los cambios que ya están ocurriendo"

¿Conseguiremos resolver la inquietud, el miedo o la angustia que implica traspasar la puerta de nuestra casa? Nuestra salud mental en gran medida depende de ello.



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